viernes, 13 de enero de 2017

Sinceridad

La hora de los espíritus llega,
Y he tú, te encuentras despierto.
Tan solo como yo puedo saberlo, nunca deje de sentir que mis demonios no son los únicos aquí presentes.

El aire se congela y la penumbra comienza a caer.
Mi cuerpo se funde con la esencia que toma mi elixir vital, y oscura soy.
El corazón explota en mi pecho para volver a latir y, así, aferrarse a lo único que encuentra vivo.

Como flashes, memorias delante de mis ojos.
El pasado se hace presente, y me desespero por zafarme de las garras que me arrinconan.
De a ratos el combate se libra.
No siempre suelo ganar y me autoinflijo estigmas que recuerdan lo real del sufrimiento padecido.

Hablo para no morir, y así hallo cuotas de alivio.
Comprendo al fin mi lucha interior,
mi ego se resiste a cesar mi sufrimiento pero mi voluntad es más grande que todo lo demás.

Comienzo a respirar y en mis pensamientos, olas de amor estallan en la orilla de mi playa para tocar mis pies cansados invitándome a sus aguas profundas.

Momentos hermosos brotan desde lo más puro del alma y, así hoy, puedo dejarte sintiendo como se desprende de mi el secreto que compartí llamado amor.

Comprendo que llamar al pasado nada tiene que ver con el sentir nostálgico.
En mi proceso de curación descubro la transmutación de lo negativo en positivo, y así la liberación consciente del amor objeto.




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