La hora de los espíritus llega,
Y he tú, te encuentras despierto.
Tan solo como yo puedo saberlo, nunca deje de sentir que mis demonios no son los únicos aquí presentes.
El aire se congela y la penumbra comienza a caer.
Mi cuerpo se funde con la esencia que toma mi elixir vital, y oscura soy.
El corazón explota en mi pecho para volver a latir y, así, aferrarse a lo único que encuentra vivo.
Como flashes, memorias delante de mis ojos.
El pasado se hace presente, y me desespero por zafarme de las garras que me arrinconan.
De a ratos el combate se libra.
No siempre suelo ganar y me autoinflijo estigmas que recuerdan lo real del sufrimiento padecido.
Hablo para no morir, y así hallo cuotas de alivio.
Comprendo al fin mi lucha interior,
mi ego se resiste a cesar mi sufrimiento pero mi voluntad es más grande que todo lo demás.
Comienzo a respirar y en mis pensamientos, olas de amor estallan en la orilla de mi playa para tocar mis pies cansados invitándome a sus aguas profundas.
Momentos hermosos brotan desde lo más puro del alma y, así hoy, puedo dejarte sintiendo como se desprende de mi el secreto que compartí llamado amor.
Comprendo que llamar al pasado nada tiene que ver con el sentir nostálgico.
En mi proceso de curación descubro la transmutación de lo negativo en positivo, y así la liberación consciente del amor objeto.
viernes, 13 de enero de 2017
martes, 10 de enero de 2017
Crónica I
Día uno
Ya ha pasado un momento desde que llegaste y sientes como tus entrañas comienzan a manifestar los primeros síntomas.
Adjudicas tu dolencia a la falta de alimento aunque sabes que, traspasando la coraza de carne y hueso, el alma inquieta se apresura en revelar su nuevo hallazgo.
Escuchas detenidamente y abriendose a su paso recae en el amo, que no es dueño de su propia casa, el control.
La dama elegante y volátil se retira hasta la inconciencia profunda cediendo su sitio para coronar el instante racional.
Día dos
Lo que más extrañas es una voz que responda a tus dudas y preguntas.
No, las escuche.
Rodeada en un mundo sin amor percibes la putrefacción de las almas que son arrastradas por el abismo del infierno terrenal.
Esta sucediendo aquello que hablaron esa tarde rodeada de ojos despiertos.
La vibracion es tan fuerte que sacude tu cuerpo entero.
Ya ha pasado casi un ciclo entero y aun te encuentras pensado en aquello. ¿Qué más soltar?¿Cuánto más cambiar?.
Inmensa como los árboles floridos que llevan años viendo las mismas estaciones.
La eternidad.
Ya ha pasado un momento desde que llegaste y sientes como tus entrañas comienzan a manifestar los primeros síntomas.
Adjudicas tu dolencia a la falta de alimento aunque sabes que, traspasando la coraza de carne y hueso, el alma inquieta se apresura en revelar su nuevo hallazgo.
Escuchas detenidamente y abriendose a su paso recae en el amo, que no es dueño de su propia casa, el control.
La dama elegante y volátil se retira hasta la inconciencia profunda cediendo su sitio para coronar el instante racional.
Día dos
Lo que más extrañas es una voz que responda a tus dudas y preguntas.
No, las escuche.
Rodeada en un mundo sin amor percibes la putrefacción de las almas que son arrastradas por el abismo del infierno terrenal.
Esta sucediendo aquello que hablaron esa tarde rodeada de ojos despiertos.
La vibracion es tan fuerte que sacude tu cuerpo entero.
Ya ha pasado casi un ciclo entero y aun te encuentras pensado en aquello. ¿Qué más soltar?¿Cuánto más cambiar?.
Inmensa como los árboles floridos que llevan años viendo las mismas estaciones.
La eternidad.
Día tres
Comienza la aventura.
Me encuentro suceptible a mi misma. Desperté y un dolor inmenso nacia desde la parte baja de mi cuerpo. Lentamente me incorpore y acallé mi mente para no sentirlo; en breve se esfumo.
No comprendo la nueva oleada, y estoy cada vez más cerca de sumergirme en las profundidas del misterioso océano.
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