Enciende la vela y atraviesa te por el fuerte olor inciensal,
baja la persiana y observa la bella quietud contextual,
reverencia y que comience el ritual.
Desgarra tus ropas, estate tranquilo,
como el sueño profundo del recién nacido.
Nombres sagrados has de invocar y ellos te protegerán.
Celebra te a ti mismo.
Construyes el propio hogar, sin olvidar de que estás hecho.
Soldador del rumbo encantado en el que yaces,
tus raíces son muy profundas, y tu terquedad lo es más.
Tierra olvidada, te presentas frente a mis ojos
ennobleciendo el paisaje y acertando en mi tu cuota de sabiduría.
Aire, eres tan yo.
Has lugar a tierra y no permitas olvidar.
¿Qué seré sin historización?
o tal vez seré, pero viviendo ahora.
Por siempre.
Te permites olvidar y ser clara como el reflejo lunar.
Habita el sendero la llama azulada,
seduciendo mis sentidos al par que me entrego en cuerpo y alma.
Aquí y ahora, he cumplido el tiempo de purga.
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