No siento nada,
¿qué me sucede?.
Suele pasar que sólo observo el lugar en el que estoy.
No siento nada.
No se forzar lo que no puedo sentir.
Veo mi juego mental entre lo real e ideal,
mi balanza se inclina al Yo pensado,
la realidad se enturbia mostrando el reflejo del horror.
Aparto la vista y emprendo el camino inverso,
hay una vasta sensación de aflicción.
Vomito el tóxico letal.
Me vuelvo rígida como el cuerpo muerto.
La esencia no logra penetrar en el cuerpo divino.
Así vamos, en mundos paralelos.
La pasas bien o mal, quieres tocar o no.
He aquí, comprendo tu efímera satisfacción.
El juego comienza a encontrar su fin.
miércoles, 28 de diciembre de 2016
domingo, 11 de diciembre de 2016
sábado, 10 de diciembre de 2016
Imago y los cuatro elementos
Enciende la vela y atraviesa te por el fuerte olor inciensal,
baja la persiana y observa la bella quietud contextual,
reverencia y que comience el ritual.
Desgarra tus ropas, estate tranquilo,
como el sueño profundo del recién nacido.
Nombres sagrados has de invocar y ellos te protegerán.
Celebra te a ti mismo.
Construyes el propio hogar, sin olvidar de que estás hecho.
Soldador del rumbo encantado en el que yaces,
tus raíces son muy profundas, y tu terquedad lo es más.
Tierra olvidada, te presentas frente a mis ojos
ennobleciendo el paisaje y acertando en mi tu cuota de sabiduría.
Aire, eres tan yo.
Has lugar a tierra y no permitas olvidar.
¿Qué seré sin historización?
o tal vez seré, pero viviendo ahora.
Por siempre.
Te permites olvidar y ser clara como el reflejo lunar.
Habita el sendero la llama azulada,
seduciendo mis sentidos al par que me entrego en cuerpo y alma.
Aquí y ahora, he cumplido el tiempo de purga.
baja la persiana y observa la bella quietud contextual,
reverencia y que comience el ritual.
Desgarra tus ropas, estate tranquilo,
como el sueño profundo del recién nacido.
Nombres sagrados has de invocar y ellos te protegerán.
Celebra te a ti mismo.
Construyes el propio hogar, sin olvidar de que estás hecho.
Soldador del rumbo encantado en el que yaces,
tus raíces son muy profundas, y tu terquedad lo es más.
Tierra olvidada, te presentas frente a mis ojos
ennobleciendo el paisaje y acertando en mi tu cuota de sabiduría.
Aire, eres tan yo.
Has lugar a tierra y no permitas olvidar.
¿Qué seré sin historización?
o tal vez seré, pero viviendo ahora.
Por siempre.
Te permites olvidar y ser clara como el reflejo lunar.
Habita el sendero la llama azulada,
seduciendo mis sentidos al par que me entrego en cuerpo y alma.
Aquí y ahora, he cumplido el tiempo de purga.
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