Amigo, cómo me gustaría abrazarte,
tal vez no pueda comprender tu sentimiento pero siento en el pecho esa sensación de ahogo y no entender qué sucede cuando a esta vida se le ocurren estos vuelcos tan rebuscados y extremos.
Amigo, te quiero con el alma.
Lloro y te acompaño en tu dolor,
sólo quiero reposar a tú lado y decirte sin palabras que todo estará bien,
tiene que estarlo pero ¿cómo entenderlo?.
Un día estas, otro ya no.
Tal vez la vida nos enseñe que a veces hay que hundir el orgullo y comprender que sólo estamos aquí para amar.
Que las personas no van y vienen, y que cada una de ellas nos deja una marca que es perdurable e imborrable.
Tal vez ha llegado el momento en que dejemos de lamentarnos por los pequeños tropezones y comencemos a ser conscientes de que esta es la vida, y así como es, es hermosa.
Que estaré para ti y tú estarás para mí no sólo cuando la vida de fuertes sacudidas si no también para gozar y reír.
La ausencia no es indiferente,
la ausencia es el recuerdo de amar, y tal vez hoy sea lo mejor que puedas conservar de ella. En tu recuerdo habrá eternidad.
Amarás con toda la fuerza de tu ser y sabrás que el universo te recompensará.